My Path Into Understanding Early Care & Education

Image of me as a baby.

This post is available in Spanish below. • Esta publicación está disponible en español a continuación.

My curiosity for children’s development started early in life. As the eldest of four children and the only daughter in a Mexican family, I was tasked with caring for my brothers and cousins at an early age. Every now and again I would complain to my mami and papi about my brothers. My Papi would respond with a reminder that their actions were important to my brothers and I should try to support them. Mi mami would respond with answers that explored development; she tried teaching me about the phase of development as well as the thinking of John Dewey, Maria Montessori, Jean Piaget, Abraham Maslow and others. Being a kid myself these answers did not satisfy, and yet I tried practicing the ideas I never forgot the theories. As an older sister full of responsibility I continued in a dual and complex role of being a sister-mother. This meant I had to think like an adult in order to meet the responsibilities and expectations that were placed on me. I was forced ahead of my own child development and was always behind in my development as an adult. I was between two worlds for a long time.

Time passed, and fresh out of college while considering next steps in life, I found myself working with toddlers and loving every minute of it. I found myself thinking back to what my family had taught me about the phases of development and I found it all made sense and satisfied now. It helped me put children’s actions and ways of being in perspective. This led me to investigate, take classes, and learn everything I could about child development and the roles adults play in it. I have been engaged in this deep learning and reflection in all areas of child development for the last 35 years. My teaching experience ranges from working alongside toddlers, preschoolers, school age children, families via parenting classes and supporting them in through our relationships in the classroom, as well as teaching educators at a college level and within the workplace.

Over the span of my career as an educator and a mother (of a now adult son) I have witnessed the deep impact of our adult behaviors, language use, and our ideas about academic and social emotional learning on children and community. Through the questioning of what I have learned, my own day-to-day classroom practices, the curiosity and the passion I have for early care and education and the vast research and knowledge that has developed in the field of early care and education over the last 35 years I have found the path of reflection and engagement with children, families, and educators to be one of growth, reflection, joy and deep understanding. I have had the pleasure of unlearning, relearning, and working alongside families, children, and educators that were curious and willing to rethink early care and education practices with me.

My lived experience, curiosity, questions, and the development beyond my years as a sister-mother have, in the long run, helped and sustained my development as an early childhood educator and leader. I stand on the shoulders of my family (the one I was born into and the one I created), academics, children and their families, colleagues, and the field of early care and education. My aim is to remain in this field and continue my learning as well as sharing what I have learned along the way.


Mi camino para comprender el cuidado y la educación temprana

Mi curiosidad por el desarrollo de los niños comenzó temprano en la vida. Como la mayor de cuatro hermanos y la única hija de una familia mexicana, tuve la responsabilidad de cuidar a mis hermanos y primos desde una edad temprana. De vez en cuando me quejaba con mi mami y papi sobre mis hermanos. Mi papi respondía con un recordatorio de que sus acciones eran importantes para mis hermanos y que debía tratar de apoyarlos. Mi mami respondia con respuestas que exploraban el desarrollo. Ella intentó enseñarme sobre las fases de desarrollo, y compartía sobre el pensamiento de John Dewey, María Montessori, Jean Piaget, Abraham Maslow y otros. Cuando era niña, estas respuestas no me satisfacían y, sin embargo, intenté practicar las ideas y nunca las olvidé. Como hermana mayor y llena de responsabilidad continué en el doble y complejo rol de hermana-madre. Esto significaba que tenía que pensar como un adulto para poder cumplir con las responsabilidades y expectativas que se me imponían. Me vi obligada a adelantar el desarrollo de mi propia niñez y de niña siempre estuve atrasada en mi desarrollo como adulta. Estuve entre dos mundos durante mucho tiempo.

Pasó el tiempo y, recién salida de la universidad, mientras consideraba los próximos pasos en la vida, me encontré trabajando con niños pequeños y disfrutando cada minuto. Me encontré pensando en lo que mi familia me había enseñado sobre las fases del desarrollo y descubrí que ahora todo tenía sentido y estaba satisfecha. Estas enseñanzas me ayudaron a poner en perspectiva las acciones y pensamientos de ser niños. Esto me llevó a investigar, tomar clases y aprender todo lo que pude sobre el desarrollo infantil y los roles que desempeñan los adultos en él. He estado enamorada y dedicada en este profundo aprendizaje y reflexión en todas las áreas del desarrollo infantil durante los últimos 35 años. Mi experiencia docente abarca desde trabajar junto a niños pequeños, preescolares, niños en edad escolar y familias a través de clases para padres y apoyarlos a través de nuestras relaciones en el aula, así como enseñar a educadores a nivel universitario y en el lugar de trabajo.

A lo largo de mi carrera como educadora y madre (ya de un hijo ahora adulto), he sido testigo del profundo impacto de nuestros comportamientos adultos, el uso del lenguaje y nuestras ideas sobre el aprendizaje académico y socioemocional en los niños y la comunidad. A través del cuestionamiento de lo que he aprendido, mis propias prácticas cotidianas en el aula, la curiosidad y la pasión que tengo por el cuidado y la educación temprana y la vasta investigación y conocimiento que se ha desarrollado en el campo del cuidado y la educación temprana durante los últimos años. En los últimos 35 años he descubierto que el camino de la reflexión y el compromiso con los niños, las familias y los educadores es un camino de crecimiento, reflexión, alegría y comprensión profunda. He tenido el placer de desaprender, reaprender y trabajar junto a familias, niños y educadores que sintieron curiosidad y estuvieron dispuestos a repensar conmigo las prácticas de educación y cuidado temprano.

Mi experiencia vivida, mi curiosidad, mis preguntas y el desarrollo más allá de mis años como hermana-madre han ayudado y sostenido, a largo plazo, mi desarrollo como educadora y líder de la primera infancia. Me apoyo sobre los hombros de mi familia (en la que nací y en la que creé), los académicos, los niños y sus familias, los colegas y el campo de la educación y el cuidado infantil. Mi objetivo es permanecer en este campo y continuar aprendiendo además de compartir lo que he aprendido en el camino.

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