Defining Child-Centered Practices and Perspectives
Photo of my son, Gabriel, in 3rd grade.
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There are many curriculums, pedagogies, theories and practices to help us all support young children. Choosing between the many choices can get confusing. In addition, we at times become attached to practice or an idea because it matches our values, goals, and desires for children’s futures and not because we centered children’s needs or development.
Many years ago a father on a school tour asked me how I chose between the various ways of thinking on how to work with children. I explained that I take a bit from many theories and practices. The way I think through what to adopt is by centering practices that allow me to respectfully engage and support children's developing minds and bodies as they figure out the world and their place in it. How we practice and the techniques we use are in fact based on our own decision making process. As we filter through these issues a key reminder is to ask ourselves and one another, whether it centers the child in their development. That is what I mean when I say I support child-centered practices. Whether traditional schooling or self-directed learning, and everything that falls in between those two points of view, is valid if you can look at it through the lens of a child-centered perspective. A perspective that supports them in their understanding of self and others.
At times people take the idea of centering the child as we educate and raise them to mean that “children get to do what they want” “children get to be rude, spoiled and self-centered”. Although that describes the behaviors of many adults we encounter, and may at times find ourselves behaving in this way, this is not the goal or the result of child-centered practices.
Children need our boundaries and our guidance. We are the ones that model and share our thinking on how we make decisions, interact with others and demonstrate what we value. Children’s development, positions them in a learning stance. Children are capable and brilliant AND they need support as they grow up. From a developing perspective they have many years of learning, practicing, succeeding and failing at many aspects of life and learning. If we position ourselves to be there as they learn and grow we can guide them to internalize thinking processes and what are the preferred ways to engage with people. As humans we are built to adapt and learn but to do so slowly over a long period of time, and with guidance and support from our families and communities however we define them. Our goals as educators, leaders, and families is to listen, support, and nurture them as they develop their skills, mindsets, and capabilities.
While we all have different goals, values, practices and beliefs that guide us, we can center children and their development as a core practice and value in our lives. Asking ourselves what a theory or practice offers us in the way of understanding children and allows us to reflect on how to best support children as they learn about themselves, emotions, relationships, and how to speak to their needs is a good one to consider adopting.
Definición de prácticas y perspectivas centradas en el niño
Existen muchos planes de estudio, pedagogías, teorías y prácticas que nos ayudan a todos a apoyar a los niños. Elegir entre tantas opciones puede resultar confuso. Además, a veces nos apegamos a una práctica o una idea porque coincide con nuestros valores, metas y deseos para el futuro de los niños y no porque nos centramos en las necesidades o el desarrollo de los niños.
Hace muchos años, un padre que estaba de gira por la escuela me preguntó cómo elegía entre las diversas formas de pensar sobre cómo trabajar con los niños. Le expliqué que tomó un poco de muchas teorías y prácticas. La forma en que pienso qué adoptar es centrándome en prácticas que me permiten apoyar respetuosamente las mentes y los cuerpos basado en el desarrollo de los niños a medida que descubren el mundo y su lugar en él. De hecho, la forma en que practicamos y las técnicas que utilizamos se basan en nuestro propio proceso de toma de decisiones. A medida que analizamos estos temas, un recordatorio clave es preguntarnos a nosotros mismos y a los demás si esto centra al niño en su desarrollo. A eso me refiero cuando digo que apoyo las prácticas centradas en el niño. Ya sea la escolarización tradicional o el aprendizaje autodirigido, y todo lo que se encuentre entre esos dos puntos de vista, puede ser válido si se puede mirar a través del lente de una perspectiva centrada en el niño. Buscamos una perspectiva que les apoye en la comprensión de sí mismo y de los demás.
A veces la gente interpreta que la idea de centrar al niño mientras lo educamos y criamos significa que “los niños pueden hacer lo que quieran” o que“los niños llegan a ser groseros, mimados y egocéntricos”. Aunque esto describe los comportamientos de muchos adultos con los que nos encontramos, y en ocasiones podemos encontrarnos comportándonos de esta manera, este no es el objetivo ni el resultado de las prácticas centradas en el niño.
Los niños necesitan nuestros límites y nuestra guía. Somos nosotros quienes modelamos y
compartimos nuestro pensamiento sobre cómo tomamos decisiones, interactuamos con los demás y demostramos lo que valoramos. El desarrollo de los niños los posiciona en una postura de aprendizaje. Los niños son capaces y brillantes y necesitan apoyo a medida que crecen. Desde una perspectiva en desarrollo, tienen muchos años de aprendizaje, práctica, éxito y fracaso en muchos aspectos de la vida y el aprendizaje. Si nos posicionamos para estar allí mientras aprenden y crecen, podemos guiarlos para que internalicen los procesos de pensamiento y cuáles son las formas preferidas de interactuar con las personas. Como seres humanos, estamos hechos para adaptarnos y aprender, pero para hacerlo lentamente durante un largo período de tiempo, y con la orientación y el apoyo de nuestras familias y comunidades, como sea que las definamos. Nuestro objetivo como educadores, líderes y familias es escucharlos, apoyarlos y nutrirlos a medida que desarrollan sus habilidades, mentalidades y capacidades.
Aceptando que tenemos diferentes objetivos, valores, prácticas y creencias que nos guían, de todos modos podemos centrar a los niños y su desarrollo como una práctica y un valor central en nuestras vidas.
Preguntándonos qué nos ofrece una teoría o una práctica a modo de entender a los niños y si nos permite reflexionar sobre cómo apoyar mejor a los niños a medida que aprenden sobre sí mismos, sus emociones, sus relaciones y cómo abordar sus necesidades, es una buena opción para considerar la adopción.